Cultura culinaria: Más huevos no
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¿Saben de aquella persona que nunca podía comer alimentos con huevo porque le daban alergia? ¿Saben de aquella persona que desde pequeño tenía que leer los ingredientes de cualquier galletita o dulcecito que llegaba a sus manos? ¿Saben de aquella persona que estuvo ingresado en el hospital porque le mojaron el chupete en tortilla francesa? Ese soy yo. Me llamo Pako.
Y sí, soy alérgico al huevo. Siempre he tenido que tener mucho cuidado con lo que como y nunca he podido disfrutar de la mayoría de dulces o cosas buenas de la vida. No sé a qué sabe una tortilla francesa. Pero hace cosa de una semana, todo ha cambiado. Un nuevo producto ha llegado a nuestros supermercados, una harina especial para rebozar y hacer dulces sin huevo.
Me hacía ilusión poder probar bizcochos o buñuelos pero vamos, había probado cosas parecidas y en ocasiones he arriesgado mi vida probando cosas de este tipo para ver a qué sabían, como los famosos buñuelos de queso del curso de cocina. Tampoco iban a ser nada del otro mundo. Pero si había algo que me hacía especial ilusión, algo que siempre había sido un tabú a lo largo de mi vida, algo que nunca me había atrevido a probar porque lleva tanto huevo que ya sólo su olor me da repeluco del bueno, esa es la tortilla francesa.
Para muchos considerada como un exquisito manjar indispensable de la cultura española, gracias a la receta proporcionada por los señores de esta marca tan considerada con los alérgicos iba a poder superar esta barrera. Justo en ese momento lei la receta: